Historia
Ayer cinco de Mayo de 2002 como cualquier otro domingo, fuí a volar a Guarico, mejor dicho al valle de Anzoategui , zona conocida por muchos parapentistas como un lugar demasiado sano a la vez que muy bello (nunca nadie a tenido necesidad de abrir un reserva). Se caracteriza este lugar por tener un despegadero muy cómodo y para aterrizar terrenos al escoger El cerro desde donde se despega tiene casi 300 metros de desnivel y un "termo-soaring" muy largo. El único punto malo es un venturi a la izquierda del despegadero que cuando el viento está muy fuerte es peligroso. Ayer el viento estaba raro todos tuvimos dificultades para salir por que de rato en rato venían ráfagas muy fuertes . Alguno de nosotros tuvimos pequeños arrastrones y varios abortos de despegue pero después el vuelo muy suave .Varias veces intente hacer" top-landing" pero las ráfagas que venían me elevaban nuevamente . Para hacer esta entrada al despegadero hay que entrar un poco al venturi , en mi segundo intento entré mucho, el viento aumento y yo empecé a volar hacia atrás, aceleré y nada , les grité a los panas que estaban en el cerro "ME VOY", para que se dieran cuenta de donde iba a caer (mi radio se lo había prestado a un novato, así que andaba incomunicado) , giré 180° el ala y me fui a millón buscando un clarito entre el bosque, divise uno pero desgraciadamente estaba ya muy bajo y no llegaba así que en definitiva caería en el monte lleno de árboles a una velocidad increible: En esta parte hay una hondonada , una pendiente , y árboles. Giré nuevamente el ala enfrentando el viento para perder velocidad y altura, cosa que efectivamente sucedió , pero , entré en esa hondonada que está a sotavento del venturi y por supuesto unos rotores "SALVAJES". El ala hacia de todo, colapso tras colapso nunca en el tiempo que tengo de vuelo (tres años) sentí algo ni remotamente parecido, se metía media ala de un lado luego del otro y perdiendo altura , yo conciente de todo y pensé que medio controlando presionando los conductores alternativamente de acuerdo a lo que creía , podría entrar entre los árboles sin maltratarme mucho, pero sucedió lo inevitable, yo mirando el ala y luego los árboles , el ala violentamente colapsó toda, primero se puso como una hélice se entorcho, se plegó y para abajo, el ala totalmente cerrada, enredada, medio de lado veo los árboles como a unos treinta metros mas abajo, me doy cuenta que estoy en caída libre, pero muy cerca de tierra, es ahí que agarro la argolla del reserva, que está atrás de la silla, la encontré al primer intento, jalo fuertemente la llevo hacia mi izquierda y lanzo a mi derecha con todas mis fuerzas el reserva. He visto el paquete alejarse de mí pero no lo vi abrirse, pues ya estaba entrando entre los árboles que tendrán unos 15 ó 18 metros de altura , lo que recuerdo es ruido de ramas y he caído violentamente sobre mi espalda como si no tuviera air-bag . El golpe en la cintura fue espantoso , el air-bag se desinfló pero yo creo que amortiguo mucho. Mis amigos que estaban en el cerro nunca vieron mi reserva abierto , por que después del
gran colapso yo salí del ángulo visual de ellos. No perdí el conocimiento pero si un dolor a la altura de los riñones, lo primero que pensé fue me rompí la columna , moví una pierna luego la otra , me incorporé con gran esfuerzo por el dolor y porque tenia las bandas y el mosquetón del reserva templados ya que este y el ala habían quedado sobre unas ramas altas . Mis
amigos no sabían como estaba porque yo no llevaba radio para informarle de mi situación , al rato sentí sus gritos desesperados por saber como me encontraba les grité "ESTOY BIEN "no podían creer que siquiera hablara, después me cuentan que todos pensaban como vamos a sacarlo si está herido y quizás muerto. Anoche no dormí pensando en lo sucedido y viendo todo como una película analizando todo lo que hice mal y en conclusión todo es por culpa de uno mismo. También pensando que me pude haber matado y que nadie se explica como no tengo un rasguño (solo me mordí la lengua, me saque un pedazo) Después de muchas cosas malas que hice en el último instante hice lo correcto y es por que yo tengo por costumbre practicar el agarre de la argolla del reserva cada vez que estoy en vuelo así automáticamente se donde está, siempre lo hago, porque en un momento de apuro y con el zarandeo uno puede perder valiosos segundos que son la diferencia entre salir caminando o que lo saquen cargado. Hay muchas conclusiones que he sacado en esta noche de insomnio .
1. Si hubiese llevado radio me habrían avisado que el viento aumentó (además me porté como un novato, al no darme cuenta yo)
2. Mi acelerador está muy largo
3. Aprendí que un rotor puede ser mortal
4. Que hay que hacer estudios de las zonas de peligro y tener preparado planes alternativos
5. Analizar vías de escape, las menos peligrosas
6. Cuando uno está en el problema las cosas suceden violentamente y si uno no ha practicado teóricamente las soluciones, el tiempo lo gana a uno
7. Los errores se van sumando cuando no hay un plan y los problemas van llegando rápidamente
8. Estoy vivo gracias a un reflejo rápido y a la practica en cada vuelo de coger la argolla del reserva rápidamente.
9. Ahora que lo cuento me dan muchas soluciones , me dicen hubieras hecho esto ó lo otro ........ hay que encontrar las soluciones antes y no después .Por eso lo cuento para que así aunque hagan todo mal , cuiden su reserva , él es un seguro de vida . Practicar para actuar automaticamente . Yo hice posiblemente muchas cosas malas pero ese pequeño paquetito respondió a mis cuidados y a la atención que le presté.
Yo soy Victor del Carpio, vivo en Barquisimeto Estado Lara Venezuela .06/05/2002
A pesar de mis 69 años pienso volar muchos años mas, es un deporte de alto riesgo pero que a diferencia de otros siempre hay un ultimo recurso que borra todos tus errores. Este deporte me apasiona, como a muchos y hay que quererlo y sobre todo informarse porque cada día se aprende algo. Un Agradecimiento especial a Douglas Mendoza, quien entro al venturi y en un aterrizaje algo forzoso rompió su Air Bag, arriesgándose para socorrerme. Agradesco tambien a los parapentistas que siempre me aconsejaron, la gente de Guarico, de Barquisimeto, de Valera, de San Cristobal a los de Caracas que han venido a volar por acá .