Parapente Colina


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Con viento cruzado

Historia

El Sábado pasado tuvimos una experiencia de las que te hacen replanteár todo.
Estábamos tres amigos de este mundillo del parapente en una zona de vuelo junto al mar.
Después de ver que en la salida habitual habían condiciones bastante fuertes 35 km./h, bajamos a la playa donde está el aterrizaje normal.

Sobre la arena empezamos a bromear, ... que si fíjate este morrito aquí se puede empezar un vuelo de desnivel cero hasta ....,quizás en esta otra ladera a no ser por esos pinos. Total que uno se anima coge la vela, la prepara y sigue con la broma... mira me pongo el pollo por si trinco algo a ver como pía... oye aquí se acelera un poco el viento... no cojas el gps porque muy lejos seguro que no vas. Antes nos habíamos mirado el morrillo bien (eso creíamos).

Bueno levanta la vela bien como siempre, no en vano es un piloto experimentado que ha participado en competición, se gira y con la vela a las doce empieza a caminar hacia atrás subiendo por la laderita. Ante nuestra incredulidad empieza a subir y el pollo a piar, nosotros dos alucinamos pero... amigo, fue entonces cuando apenas a siete metros el viento lo saca del morro y cae detrás en una minúscula calita, corremos a cogerlo pues cae bien y de pié. Llego a su lado cuando esta intentando recoger la vela y el agua a la altura de las rodillas, estirando él de la vela y yo de la silla tratamos de ganar la orilla luego viene una ola, el mar nos está tragando dejamos de hacer pié. Mientras salgo como puedo para quitarme botas, impermeable y polar que no me permiten nadar, le grito: ¡¡ la silla, por Dios quítate la silla !! Cuando vuelvo a entrar veo que se está alejando y se lo lleva hacia mar adentro y la cara de mi otro amigo que se ha lastimado las pierna intentando retenerlo. No os podéis imaginar la impotencia que sientes cuando la situación te supera.

Corro hasta el coche y llamo al 062 explicándole a la Guardia Civil lo ocurrido y donde estaba exactamente. Después otra llamada y otra, noventa interminables minutos chillándole desde las rocas que moviera los brazos y los pies viendo como se alejaba esperando la prometida llegada de una barca de salvamento marítimo o la lancha de la Guardia Civil. Esto en una costa en la que hay un puerto deportivo o pesquero cada menos de 15 km. con una mar tras dos días de levante arreciando, con olas de tres metros bajo las que desaparecía por momentos él y su equipo que lograba mantenerlo a flote a duras penas. Nosotros tiritando con la ropa mojada no sabíamos cuanto tiempo mas podría aguantar por el frío en el agua, intentábamos darle ánimos diciéndole que aguantara pues pronto llegaría la barca de salvamento marítimo.
Antes de quedarme sin batería en el móvil (bendito invento) y luego de no menos de cinco llamadas al 062 bronca incluida. ¡Increíble, llegó antes un compañero del club que estaba a mas de 40 km. que el supuesto operativo de salvamento que se estaba "organizando"!

Los Bomberos empezaban a buscar a un parapentista una hora después de caer al agua, colgado de un acantilado, por no se que coño de radio macuto que les avisó. Nos desesperábamos indicándoles que estaba en el mar y viendo que el tiempo pasaba y mucho mas no podría aguantar. Hasta que por fin aparece la lancha de la Guardia Civil a la que una vez mas cerca, gritando les indicábamos donde estaba. Cuando veo que retiran del mar una masa inerte que no se mueve se me hace un nudo en la garganta y pienso ¿porqué? , lo estúpidos que hemos sido, ¿ qué tenía que haber hecho para evitar aquello ? Casi de noche andando por esta zona de vuelo en la que tanto hemos disfrutado otras veces, me digo como esta tarde en la que íbamos a practicar este apasionante deporte podía acabar de una forma tan amarga. Al llegar a la carretera me encuentro otra vez con los bomberos a los que pregunto que tal está y ellos me dicen que no lo saben. Me acercan donde teníamos los coches junto a los que llegaron antes mis compañeros. Abrazándome me dicen que se lo ha llevado la ambulancia con síntomas de hipotermia pero que esta bien.

El sacó la protección de la silla y abrazándose a ella nadó como pudo hasta la orilla donde ellos le ayudaron a salir, pues el oleaje era muy fuerte. Lo que yo había visto que sacaban del agua solo era la silla y el parapente.

Creo que aún es pronto, pero las vueltas que uno le da a la cabeza te hacen sacar conclusiones como: Nunca mas cerca del agua sin chaleco salvavidas. Una navaja siempre en la silla. Pues con cortar los suspentes enredados en las piernas se hubiese ahorrado mas de una hora en el agua. No hacer ni siquiera infladas cerca del mar si el viento está, aunque sea un poco, cruzado.

Aquí os explico lo que nos pasó esta tarde del Sábado trece de marzo que empezamos bromeando y casi acaba en tragedia. Espero que esto nos enseñe a respetar mas a este maravilloso deporte, que permite cumplir un viejo sueño del hombre, y esos días que empiezan eufóricamente inconscientes sean
simplemente alegres.


Francisco Palacios Tarragona

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